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La historia de los Lindmark

Era el noveno internamiento de los niños en sólo dos años. Todos habían sufrido traumas importantes, y se notaba. El más pequeño no había recibido ninguna vacuna, y los cuatro niños mostraban signos de problemas de salud mental. Los chicos habían tomado medicación -información que no habíamos recibido-, por lo que, sin saberlo, les habíamos sometido a síndrome de abstinencia. Los gemelos tenían un peso extremadamente bajo, apenas comían y, con sólo 7,5 kilos, parecían mucho menores de dos años. El equipo de HCC sospechó rápidamente que los problemas dentales eran un factor contribuyente.

Es difícil expresar con palabras cómo fueron aquellas primeras citas. Mi marido John estaba trabajando, así que fui sola con los cuatro niños. No sabían sentarse en una sala de espera, ni usar cubiertos, ni comer en un plato. Fue caótico, pero el personal del HCC nos atendió con paciencia, flexibilidad y gracia. Coordinaron varias citas a la vez: mientras un niño recibía atención dental, otro veía a un médico. Se tomaron el tiempo necesario para comprender realmente las necesidades de cada niño.

Lo que marcó la diferencia fue que esta atención no era sólo clínica: era profundamente personal. El equipo del HCC no se limitó a tratar los síntomas, sino que abrazó a toda nuestra familia. Nos remitieron al Children’s Mercy, nos ayudaron con los diagnósticos e incluso nos ayudaron más allá de la asistencia sanitaria: sillas de coche, ropa y ayuda para aprender a ir al baño. Los proveedores nos conocían por nuestro nombre. No nos perdieron de vista.

Recibir este nivel de atención en nuestra pequeña comunidad rural fue extraordinario. El HCC nos proporcionó una asistencia sanitaria verdaderamente «local», basada en la compasión, la capacidad de respuesta y el compromiso de acompañarnos en cada paso del camino.

Dra. Rachael Parker, Dentista Independence HCC MO
Dra. Rachael Parker, Dentista Independence HCC MO

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